Existen numerosos estilos y modelos a la hora de crear pulseras, pero en cuanto nos referimos a aquellas que son realizadas con cristal de murano nos debemos una breve reseña histórica dedicada a su nombre, para luego pensar ¿cómo hacer pulseras con cristal de murano?
Murano es un conjunto de islas que se encuentra al norte de Italia, se la conoce en todo el mundo por la producción de vidrio artístico artesanal (soplado). Gracias a esta elaboración la isla es favorecida por gran movimiento turístico, ya que muchas personas quieren conocer las maravillosas creaciones en cristalería que tiene esta ciudad. Por ejemplo una de las cosas que más se aprecian, son las grandiosas arañas de luces bellamente realizadas en cristal murano, por su fina terminación y excelencia.

Cuidado con las imitaciones
Ahora bien, ya que sabemos de dónde viene este tipo de cristal podemos informarnos acerca de la mejor manera de crear pulseras con murano. Lo primero e indispensable es conseguir este tipo de cristal, asegurarnos que sean originales y no una burda imitación. Una vez lograda esta parte debemos tener en cuenta que, si bien los artesanos no revelarán el secreto de la fórmula del cristal murano, tenemos que tener una base de confección de joyería o realizar un curso sobre la misma.
Pero sabemos que el cristal murano se obtiene con la técnica del soplado de vidrio, que se puede hacer de manera artesanal o con el uso de las maquinas destinadas a esta labor.
Su primer uso, se remonta a tiempos muy antiguos, era para diseñar objetos de bisutería. Al cual se le agregaba distintos minerales durante el fundido, logrando así cuentas de diferentes colores, tamaños y formas, además de numerosas creaciones más.
Una vez que tenemos nuestras piedras de cristal murano debemos realizar la confección de la pulsera, las cuales pueden ir enlazadas a diferentes metales y telas o hilos, dando una terminación única y colorida a nuestra muñeca o por que no también tobillo. Son pulseras que irradian alegría y vigor, ya que son muy llamativas, fuera de lo común. Y por estar elaboradas con este tipo de cristal su costo no es muy económico, pero la calidad del producto hace que valga la pena.

Ratona de biblioteca, trabajo de correctora part-time para varios sellos editoriales. Cuanto cae en mis manos lo leo, desde un libro hasta la etiqueta del shampoo! 😛 (y por ahora no uso anteojos!)


