Cortinas de corcho: reciclando tapones de vino

Cortinas de corcho

¿Imaginaron alguna vez tener cortinas de corcho? Seguramente, al igual que yo, las han visto en algún lado, y se han preguntado cómo se hacen. Por suerte, son muy fáciles de hacer: sólo requieren de algo de tiempo, y de muchos, muchos tapones de corcho. En esta nota práctica aprenderemos juntos a realizarlas, con poquitos materiales extra y sin dificultades notables.

El corcho, liviano y maleable, es extraído del árbol de Alcornoque: es un material blando, poroso, su textura es singular y tarda años en degradarse. Esa es una excelente razón para reciclarlos, dándoles una segunda oportunidad al reutilizar con creatividad estos tapones que tanto encarecen el elixir Dionisíaco llamado vino. Porque, les comento, el corcho es preciado. Y tirar a la basura los tapones tras el descorche es una verdadera pena.

Para realizar nuestro cortinón de corchos necesitaremos:

elementos para realizar la cortina de corchos

  1. ¡Muchísimos corchos! La cantidad real, sin embargo, dependerá del tamaño o densidad que pretendamos otorgarle a la cortina.
  2. Ganchitos metálicos auto perforantes, que poseen un extremo similar a la punta de un tornillo (espiralado).
  3. Barral para cortinas.
  4. Aros para cortinas.

Nota: Si no deseas usar ganchitos, más abajo te recomendamos una alternativa ampliamente extendida.

Procedimiento

  1. Introducir los ganchitos en los corchos sobre sus caras planas realizando un movimiento similar al atornillado; ambos extremos deben poseer un gancho, o sea que cada corcho recibirá dos ganchitos.
  2. Enganchar la totalidad de los corchos entre sí hasta formar las hileras suficientes para cubrir la puerta o ventana que deseamos decorar, y reservarlo.
  3. Elegir un lindo barral cortinero, amurarlo en la parte superior de la abertura a intervenir, y luego colocar los aros en él.
  4. Enganchar el ojal superior de cada hilera de corchos a los aros del barral, y listo, cortina terminada!

Alternativas al ganchito

Otro modo de realizarlo, y sin ganchitos, es perforar los corchos con ayuda de una aguja de tejer o símil que nos permita enhebrarlos con un hilo único. Finalmente, colgar cada hilera o bien atarla al barral. Cabe aclarar que las últimas piezas de corcho de cada hilera se deben pegar o anudar al hilo para que cada uno se mantenga en su lugar.

Antes de realizar el trabajo, los corchos pueden colorearse con pintura acrílica en aerosol, o pintarse a mano cada uno de diferente color y hasta con motivos diferentes (espirales, círculos, lunares, bandas de diferentes colores, estrellas, cuadriculados, etc.). Si desean dejarlos natural, les aconsejo barnizarlos o laquearlos para otorgarles una capa protectora que los resguarde del polvillo y humedad, y, al mismo tiempo, les confiera una superficie más lisa y refinada.

Otro dato: los corchos se pueden colocar enteros o cortados por la mitad. Pueden también mezclarse sus tamaños, alternando enteros con medidas de diferentes tamaños, para darle un aspecto más dinámico y divertido a este objeto decorativo tan poco común.

Ahora que aprendimos a realizar nuestra propia cortina de corchos, no esperemos más, comencemos a guardarlos y un buen día sorprendamos a todos con esta decoración tan novedosa y particular, que cumple el propósito doble de decorar nuestros espacios y, además, de cuidar el planeta. ¿Hace falta decir más?

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