Historia de los elfos en Islandia: folclore y leyenda

elfos en Islandia

Hoy entramos sin permiso en el universo mítico y mágico para conocer la historia de los elfos en Islandia, la creencia popular, y lo que estas criaturas misteriosas y legendarias significan para esta tradicional población nórdica.

Los elfos son una especie de «duendes» de baja estatura, de orejas puntiagudas, de andar delicado y etéreo, sigiloso e imperceptible, que jamás se ven pero que están allí (al menos eso es lo que el 60% de las personas de Islandia aseguran). Se cree que viven en cuevas, montañas, y hasta debajo de las piedras; por eso, no es de extrañar que haya carteles destinados a turistas con el mensaje: “no mover las piedras para no molestar a los elfos”.



Cuenta la leyenda…

… que Dios todo poderoso visitó a Adán y Eva, mucho tiempo después de haberlos exiliado del paraíso, y que la mujer quiso tener todo listo; ordenó su casita, y a algunos de sus hijos los aseó muy bien, pero le faltó tiempo para preparar a todos. Entonces aquellos hijos que no pudo lavar adecuadamente los ocultó de Dios, porque sentía vergüenza. Entonces, el Señor todopoderoso, que todo lo sabe, le preguntó:

—Eva ¿no tienen más niños?

Y ella respondió «¡no!» sin dudarlo; entonces, Dios le dijo:

—Quien sea invisible para los ojos de Dios, también debe ser invisible para los ojos de los hombres.

Desde entonces, se cree que los niños provienen de los hijos de Adán y Eva que Dios pudo ver, y los elfos de aquellos que ella le ocultó al señor.



En Islandia (la Isla de hielo) se cree que estas diminutas criaturas sobrenaturales viven ocultas de la mirada humana, ¡pero que allí están! Inclusive, hay quienes aseguran sentir su cercanía, y hasta en muchas casas se construyen pequeñas casitas para que éstos se alojen al pasar por allí.

Además, están tan arraigados en el folklore islándico que no se atreven a molestarlos por nada del mundo. Po esto, se han prohibido construcciones de vías, carreteras y puentes en zonas donde se aseguran que habitan los místicos y escurridizos elfos. Algo similar ocurre en México con los Aluxes, pero esto lo dejamos para otra nota.

Por todo esto, si alguna vez se dan una vuelta por Islandia, no levanten las piedras, ya que no queremos incomodar a las personas locales, ¡y mucho menos a los elfos!




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