¿Cómo enamorarse del propio trabajo?

enamorarse del propio trabajo

Trabajar para la mayoría es una necesidad fundamental, aunque lamentablemente muchas veces nos dejamos invadir por la monotonía de la rutina de una actividad diaria que cada vez se nos hace más cuesta arriba, ya sea porque nos cansamos de realizarla, o talvez porque perdimos completamente el incentivo inicial. Pero tranquilos!… tiene solución y en breve lo descubriremos…

¿Cuántas veces escuchamos a personas quejarse por su empleo, su jefe, ese compañero que nos saluda entre dientes, esa secretaria que no llega a horario jamás, y bla, bla, bla?… sin saber que de esta manera solo traemos más pesar y frustración a nuestra psicología. Porque la actitud es lo más importante, en todos los órdenes de la vida! Cambiemos el sentido y transformemos lo negativo en un sentimiento renovador e inspirador que nos invite a mejorar y caminar hacia adelante siempre con una sonrisa.

A continuación les acercamos algunas tácticas para amar nuestro trabajo:

  1. Lo primero es una actitud constructiva y modificadora.
  2. Ponerse metas para estimular el esfuerzo creativo.
  3. Ser organizado para evitar el caos!
  4. Proponerse un crecimiento profesional.
  5. Hallar nuevas formas para centrarse en el trabajo.
  6. Encontrar el valor de lo que hacemos es fundamental, porque necesitamos comprender que somos útiles y valiosos.
  7. Expandir el interés más allá de nosotros, no para esparcir chismes o negatividad, sino para construir buenas relaciones laborales y por propiedad transitiva generar un distendido clima de trabajo. Las relaciones interpersonales son fundamentales para que nuestra tarea sea más dinámica y productiva. Además nos predispone a asistir con mejor ánimo cada día.
  8. Comenzar con las tareas más complicadas y dejar para el final las más llevaderas, a modo de recompensa. Nos ayudará a finalizar la jornada menos agotados puesto que lo más pesado lo resolvimos con la cabeza más lúcida.

  1. Tomar cursos para incrementar nuestra información, ya que el continuo aprendizaje siempre resulta enriquecedor, estimulante, y reinventa constantemente nuestra capacidad creadora, fortaleciendo más y más nuestra estructura psíquica y los centros activadores del bienestar general.
  2. Pensar que tener un empleo ya es un privilegio que nos otorga dignidad, el valor ético más primario inherente a todo ser humano. Todos somos importantes y la tarea que nos toque desempeñar también lo es! Por otra parte nuestro trabajo no es el que nos define, pero sí nuestra actitud y nuestro enfoque hacia él. Esto no significa que hay que resignarse y no avanzar, sino por el contrario: esmerarse, hacer nuestra labor dando lo mejor de sí, y eso se transformará en un auténtico motivador capaz de crear una energía transformadora que nos ayudará a amar nuestro trabajo y desde allí progresar.
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