Los fertilizantes nitrogenados y su aplicación

Los fertilizantes nitrogenados

Para conocer las características de los fertilizantes nitrogenados y su aplicación no se requiere ser experto en jardinería, solo es preciso tener en cuenta algunos datos para su correcta utilización en beneficio de nuestras especies vegetales.

Un fertilizante es un tipo de sustancia necesario para enriquecer el suelo, de donde las plantas adquieren los nutrientes que les sirven para su óptimo crecimiento y desarrollo. Entre los diferentes componentes que las plantas requieren se encuentran el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Por tal motivo se han diseñados fertilizantes nitrogenados de distintos tipos y alcances, ideales para adaptarse a cada variedad de especies, de suelos, tipos de riego y regiones.



El nitrógeno es un componente necesario para el crecimiento óptimo de nuestra vegetación, y debe estar presente para la multiplicación de las células vegetales. Además es un componente necesario de las sustancias encargadas de almacenar y transferir la información genética en las células vegetales, los cromosomas, ribosomas, y protoplasma. También constituye parte de la estructura enzimática, con lo cual participa en las reacciones enzimáticas de los tejidos, desempeñando una función primordial en la obtención de energía.

 

La dosis dependerá fundamentalmente de la especie vegetal en particular.

 

Dentro de los tipos de fertilizantes nitrogenados podemos mencionar

  1. El amoniaco anhidro: este es el más rico en nitrógeno y es muy soluble en agua, aunque es un poco irritante.
  2. El sulfato de amonio: se consigue en forma de cristales, contiene un 35% de nitrógeno aprovechable.
  3. Urea: se adapta a diferentes especies y tipos de suelo.


Entre las aplicaciones de los fertilizantes nitrogenados podemos citar:

  1. Se utiliza para favorecer el crecimiento de las especies vegetales, mejorar su estructura celular, y evitar la coloración amarillenta que se obtiene cuando decrece la cantidad de clorofila (pigmento verde).
  2. Para aumentar el área foliar y favorecer la activación de los agentes fotosintéticos, responsables de que la planta fabrique su propio alimento.
  3. Son ideales sobre todos en superficies con no muy altas temperaturas, debido a que de lo contrario corren riesgo de volatilización, agravando el efecto invernadero.
  4. Evitar aplicaciones superiores a 50 kilogramos por hectárea, para evitar no afectar el poder germinativo de la especie, y prevenir la contaminación de aguas subterráneas y cuerpos de agua por percolación y/o absorción respectivamente.

Como es lógico, al aplicar este tipo de fertilizantes como cualquier otro, es necesario cumplir con las normas de buenas prácticas de fertilización, para evitar dañar el planeta por emisiones de amonio o de otros gases a la atmósfera, y no menos importante, para cuidar al máximo nuestros ejemplares vegetales en general.




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