Biografía de Carlos Alonso

biografía de Carlos Alonso

Carlos Alonso nació en Tunuyán, provincia de Mendoza, Argentina, en el año 1929, hijo de Julián Alonso, contador, y de Josefina, esposa y madre de origen italiano. A los siete años de edad se instala junto a su familia en la capital de la provincia cuyana, donde termina la primaria e inicia el colegio secundario, destacándose únicamente en el dibujo, al que se dedica incluso en horarios pertenecientes a otras materias. Vivió en el campo con sus abuelos y vacacionó en su chacra de Tupungato, donde heredó la imaginería campesina que marcó su vida y su carrera. Su pasión por el arte lo lleva a abandonar la escuela e ingresar en 1944 a la Academia de Bellas Artes mendocina. La provincia vivía su época dorada, de la que Carlos Alonso sería otro de sus hijos dilectos; tuvo como maestros nada menos que Sergio Sergi,  Ramón Gómez Cornet,  Francisco Bernareggi,  Víctor Delhez  y al escultor Lorenzo Domínguez. Así como supo aprovechar sus clases de dibujo del colegio, Carlos Alonso resultó un esmerado y talentoso discípulo de estos genios del arte argentino.



En el año 1947 obtiene su primer reconocimiento con el Primer Premio del Salón de Estudiantes de la Academia. Un año después obtiene el Primer Premio en Grabado, esta vez en el Salón Dante Alighieri.

Recibe el Segundo Premio en Grabado y en el rubro Pintura en el Salón Provincial, en tanto realiza su primera exposición en la Galería Giménez, siendo aún estudiante y cargando con el peso de la muerte de su padre.

Distintos motivos (políticos en realidad: el peronismo, instalado en el gobierno, realiza sucesivos descabezamientos en las Academias de todo el país) llevan a Carlos Alonso y a Juan Carlos de la Motta (entre otros destacados alumnos) a abandonar la institución y a trasladarse a Tucumán en 1950, y estudiar allí, en el Instituto Superior de Arte de la provincia, con Lino Spilimbergo,  Lajos Szalay,  Víctor Rebuffo  y Pompeyo Audivert.  Gómez Cornet y Domínguez también se alejan de Bellas Artes por sus enfrentamientos con la nueva dirigencia. La alta casa de estudios de Tucumán es el nuevo epicentro del arte donde se reúnen grandes maestros y eximios alumnos que se inscribirán en la historia grande del arte de los argentinos (Carlos Alonso, Leonor Vassena,  Eduardo Audivert,  Juan Carlos de la Motta  y Alfredo Portillos.  Carlos Alonso se sumó a la mística de ese polo cultural, una “isla” con su microclima (como diría el propio Alonso) que trascendía el aula hasta el café “La Cochera” y “El Celta”, cuyas mesas y sillas han sido testigos mudos de los debates filosóficos y prácticos sobre el arte y sus vertientes.

En su estancia en el norte, recibe el Primer Premio Adquisición de Dibujo y el Premio Estímulo en los Salones de San Rafael y en el Salón del Norte de Santiago del Estero, respectivamente, además de ganar el Primer Premio de Pintura en su tierra natal.

En 1952 expone en la Galería Giménez de Mendoza y lo propio hace un año más tarde en la Galería Viau de Buenos Aires donde el público y la crítica le brindan una importante aceptación. Domingo Viau queda prendado de inmediato ante la sutileza y resolución de los trabajos de Carlos Alonso y es él quien aporta los fondos para que el artista cuyano recorra Europa en el año 1954. Sus destinos fueron España y Francia, donde se dedica a apreciar las obras maestras del viejo continente y presentar las suyas. Gran influencia tendrá sobre él ese viaje, sobre todo las obras de El Greco, Picasso, Goya, Rembrandt, Gutiérrez Solanas y Van Gogh. A su regreso Carlos Alonso se instala en Santiago del Estero donde trabajará con Lino Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino  y Antonio Berni,  con quienes se encontrará asiduamente en la localidad de Río Hondo. Con Castagnino, además, mantendrá una estrecha relación nacida en sus años de Academia y que no tendrá fronteras (varios encuentros con el maestro se llevan a cabo en Paris).



En 1957 obtiene el Premio Emece para ilustrar el Quijote, en su segunda edición (la primera fue encargada a Salvador Dalí) y el Martín Fierro, cuya impresión incluye trece litografías y más de sesenta dibujos (expuestos en el cortometraje “Conquista de La Pampa” de María Esther Plant, que utiliza las obras del artista para describir la vida de la frontera gaucha). En 1961 viaja a Londres para descubrir el acrílico. En 1962 obtiene el Segundo Premio en el Salón Nacional de Córdoba en el rubro Dibujo y expone en la Galería Rioboó.

En 1963 recibe la Primera Mención de Dibujo del Premio Braque. Al poco tiempo fallece Spilimbergo, hecho que sacude a Carlos Alonso; en homenaje le dedica una serie magistral de retratos de gran carga psicológica y subjetiva que serán expuestas en la Art Gallery International, en Buenos Aires, en el año 1967. Un año después viaja a Italia y se instala en Florencia durante seis meses muy importantes para su vida y su obra. Allí realiza una prolífica producción con más de 260 trabajos sobre Dante Alighieri y su Divina Comedia, que se han transformado en un ícono.

En 1971 Carlos Alonso, con cada vez mayor éxito en su tierra y en el extranjero, realiza muestras regulares en la Bedford Gallery de Londres, en la Galería Eidos y en la Galería Giulia de Italia.

Ese primer lustro de la convulsionada década de los años setenta es de gran producción y experiencia; trabaja algún tiempo en el atelier de Antonio Seguí  en los suburbios de Paris. Carlos Alonso es padre junto a Teresa Echeverría, de tres hijos: Paloma, Pablo y Mercedes, quienes han sido su fuente primaria de inspiración.

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