Desde tiempos antiguos y remotos ha sido asunto de preocupación popular la «maldición que se echa con la mirada». Pero, ¿qué es el mal de ojos, de dónde viene, cómo se hace? En torno a él se han elaborado miles de misticismos, relatos e inclusive numerosas leyendas. Veamos.
El mal de ojos es parte de la creencia popular, y sostiene que “se puede hacer mal tan sólo con la mirada”. Se considera que surge de la envidia, el recelo y/o la maldad, de un sentimiento de admiración mezclada con el fuerte deseo de querer ser esa persona, de anhelar tener sus virtudes e inclusive vivir esa vida. En ocasiones ésta suele ser tan fuerte que logra alcanzar a la otra persona. Pero, atención, se descarta que esta «mala vibra» siempre sea intencional, pues en ocasionas alguien puede “ojear” a otra persona en forma totalmente inconsciente e involuntaria.
Los ojos son como un espejo que refleja nuestra esencia y fuerza interior. De la creencia de que son «las ventanas del alma» se desprende que nuestros pensamientos, cargados de emotividad, pueden lograr proyectarse y dañar.
Para la ciencia el mal de ojos encuentra su explicación en el poder increíblemente activo de la mirada.
Personalmente, pienso que se trata de una cuestión de energía, y lamentablemente la mala vibra, como dicen en algunos países, existe; y como todo lo negativo a veces puede afectar a la gente más sensible (o, en cierta forma, más débil) y también a quienes se sugestionan por esto y piensan que todos quieren dañarlos, la mentalidad del propio afectado suele inducirlo a que se sienta ojeado y, si así lo cree, sufrirá o encarnará todos los signos del «mal de ojo».
Síntomas del mal de ojo
- Dolor de cabeza intenso
- Mareos
- Angustia
- Desgano
- Sensación de malestar permanente
- Falta de incentivos
En casos extremos el «ojeado» puede experimentar verdaderos problemas emocionales.
Como evitar el mal de ojo
Se cree que ciertos amuletos sirven para evitar el mal de ojos, como:
- Utilizar piedras turquesas en collares y pulseras (o bien ojo de tigre, que se considera la piedra perfecta para combatirlo).
- Atarse una cinta roja en la muñeca.
- Colgar una ristra de ajos sobre o junto a la puerta de sus hogares (la creencia dicta que los ajos absorberán los sentimientos negativos de los familiares o amigos envidiosos en el momento en que crucen la entrada).
- Colocar un brote de la planta de aloe vera (se emplea igual que lo descripto con el ajo).
- Utilizar alguna prenda de vestir de color rojo ante la presencia de la persona que se cree nos pueda «ojear» (generalmente ropa interior, para pasar desapercibidos).
Muchos creen que su bebé recién nacido puede ser víctima del mal de ojo frente a amigos y familiares envidiosos, y por eso atan cintas rojas a los carritos o cochecitos de la criatura.
En cuanto a su tratamiento, por lo general está a cargo de curanderos o chamanes, que sin más ni más, echan manos al asunto en un abrir y cerrar de ojos (muchas veces de manera telefónica, ni siquiera presencial).
Para terminar, lo mejor que puedo decir es que si se puede hacer mal con la mirada, también, entonces, ¿por qué no hacer el bien? Practiquemos enviar energía positiva y buenos deseos, para que todo les salga bien a los demás. Asimismo, ésta será nuestra mejor protección, ya que, como dice el lema, «todo lo que uno da vuelve». Y, si mandamos lo bueno, de esa manera regresará a nosotros, y hasta potenciado.
Tratemos de no envidiar, ni desear lo que otros tienen. Debemos concentrarnos en nuestras propias vidas y seres queridos, y saber que somos importantes y capaces de lograr lo que queramos si nos lo proponemos.

Ratona de biblioteca, trabajo de correctora part-time para varios sellos editoriales. Cuanto cae en mis manos lo leo, desde un libro hasta la etiqueta del shampoo! 😛 (y por ahora no uso anteojos!)


