Fuerza interior de una persona: ¿existe? ¿cómo se define?

fuerza interior

¿Alguna vez se han preguntado si existe la fuerza interior? ¿Cómo se define en realidad?. Si lo han hecho, no pueden dejar de compartir con nosotros esta nota donde nos adentramos en los misterios de nuestro ser y de nuestras potencialidades.

Lo primero que diremos es que sí: existe la fuerza interior. Se define como el caudal de energía de cada ser, desde el mismísimo momento de nuestro nacimiento.

La energía interior es un impulso precioso que nos ayuda a:

  1. Seguir más allá de todo.
  2. Sortear mejor los obstáculos.
  3. Ser más optimistas.
  4. Renovar la esperanza y la fe.
  5. Templar nuestra capacidad de resistencia emocional.
  6. Mirar al mundo con ojos amorosos y compasivos. Con entendimiento
  7. Proyectar, accionar, esforzarse.
  8. Comprometerse con cada cosa y persona.
  9. Potenciar la voluntad, las ganas de modificar la realidad en la que estamos sumidos.
  10. Interpretar de manera positiva las experiencias.


La fuerza interior es un valor infinito con el cual todos hemos sido bendecidos. Nos sostiene, nos ayuda a superar cada situación, cada experiencia. Brinda la energía que nos hace levantar después de una caída, la que nos confiere la lucidez mental y solidez emocional que todos necesitamos para vivir armoniosamente. Es la luz que nos permite fluir como el agua clara de un manantial. Lleva nuestras vidas a puerto seguro, cada vez.

¿Han oído a alguien decir «y en ese momento saqué fuerzas no sé de dónde»?
Bueno, ese dónde es la fuerza interior.

Claro que esta fuerza interna, individual y a la vez universal, puede ser fracturada o desarrollada de acuerdo a nuestro contexto, vivencias, y cúmulo de experiencias vividas. En otras palabras, podemos incrementarla ilimitadamente, o deshacernos de ella paulatinamente.

Lo que atenta contra nuestro don de gente es la soberbia, la indiferencia hacia el dolor ajeno, la mezquindad, la envidia y el egoísmo, confusiones que disminuyen nuestra fuerza interior, desequilibrándonos por completo. Sin alimentarla percibiremos tristeza, frustración, infelicidad, y una sensación de intrascendencia.



Por el contrario, todo lo que nos hace bien, lo que nos mejora como personas, lo que hacemos por los demás, el buen trato, los proyectos, la meditación, luchar día a día por nuestra felicidad, ser compasivos con los demás, vivir con alegría, nos conduce a lograr que esa energía interior se irradie y crezca vertiginosamente. El resultado de buscar estímulos positivos da como resultado una superadora actitud mental, emocional, y un espíritu templado asociado a un alma serena, contemplativa. Nos sentiremos más plenos, felices con nosotros mismos y con los demás.

¡Potenciemos nuestra energía interior! Busquemos los paseos, la lectura, la música, las charlas interesantes, el silencio, la introspección. Es la manera de poder vivir en perfecta armonía con nosotros mismos y con el universo en un mundo ultrarápido, desviado de la naturaleza.




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