¿Cómo controlar la ira?

cómo controlar la ira

La ira es una emoción negativa, estrechamente relacionada a la furia, la frustración y la impotencia, que surge ante la imposibilidad de “resolver”, de manera tal que se dispara como una reacción desmedida, violenta y totalmente fuera de control.

Claro que, más allá de una definición, la ira se despierta de manera completamente individual, por eso los motivos en que esta surja y la forma en que se desencadena es muy diferente de un individuo a otro.

Como ya hemos expuesto, la ira puede enfermarnos porque el cuerpo se llena de una energía nociva, completamente negativa. Pero la buena noticia es que podemos hacer algo al respecto para canalizarla y redirigirla, para evitar esa exteriorización desproporcionada, asociada a conductas agresivas y a un ímpetu abrazador que se apodera de cada uno.



Lo primero que hay que hacer para poder controlar algo, es reconocerlo; por eso hay que estar bien atentos a las señales que el cuerpo envía. La ira puede identificarse como una fuerza interna, activa, que intenta dominar nuestra voluntad y se evidencia como una frecuencia cardíaca acelerada, una respiración acelerada, dolor de cabeza y muchas veces un dolor en la parte alta del estómago. Por supuesto que no en todas las personas aparecen todos los síntomas, tal vez se dispare alguno de ellos, pero sepan que cuando llega a través de signos claros o sutiles, el cuerpo nos avisará.

Para controlar la ira

  1. Debemos respirar profundamente e intentar conectarnos con nuestra respiración por unos minutos. A muchas personas les ayuda contar del uno al diez y luego en retrospectiva del diez al uno.
  2. Se puede poner música serena ya que está comprobado que tiene un efecto renovador sobre nuestro sistema nervioso, y activa áreas cerebrales relacionadas con la relajación y el bienestar.


  1. Realizar actividad física, algún deporte, o caminata ligera para generar sustancias relacionadas con el placer (como son las conocidas endorfinas) y además que permite oxigenar el cuerpo, lo cual ayudará a transformar ese sentimiento drástico en algo positivo y  apacible.
  2. Llorar muchas veces contribuye  a descomprimir, a dejar que fluya ese sentimiento poderosamente adverso, para darle espacio al sosiego y el autocontrol.
  3. Cambiar de ámbito o focalizar el pensamiento desencadenante es también una estrategia efectiva.

No debemos permitir que la ira nos domine, actuemos a tiempo para evitar males mayores. 

 




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