Lunares sospechosos: ¿cómo saber si son peligrosos?

lunares sospechosos

Los lunares son de común aparición, aunque su aspecto es variable tanto en morfología y tono, así también como en tamaño. Éstos pueden ser ovalados, redondos o irregulares; planos, lisos o proyectados; marrones, rosados, negros, o rojizos.

Para saber si nuestros lunares son sospechosos, es decir descubrir si de alguna manera remiten algún tipo de peligro para nuestra salud, lo importante es recurrir a la observación.

Prestar atención a la apariencia del lunar es fundamental, o mejor dicho crucial!



A continuación les daremos unas pequeñas características que hacen que un lunar sea dudoso y requiera un examen médico temprano:

Lunar

  1. Crecen de tamaño.
  2. Varían de color.
  3. Cambian su morfología o formato.
  4. Presenta bordes irregulares y rugosos.
  5. Presentan colores indefinidos, o distintos tonos esfumados.
  6. Son elevados respecto al plano de la piel.
  7. Dan comezón puntualmente en el lunar o en su periferia.
  8. Causan dolor o algún tipo de molestia.
  9. Producen ardor.
  10. Causan algún tipo de tirantez.

Ante cualquiera de estas particularidades no duden en consultar oportunamente, de este modo estaremos evitando que en caso de riesgos para la salud el pronóstico sea más alentador.

 

Los lunares son formaciones dérmicas, que en la antigüedad se asociaban a influencias de la luna, de allí su nombre «lunar» que nos remite a este satélite.

 

Al recurrir a un especialista clínico el hará las derivaciones pertinentes y en caso de ser necesario, el dermatólogo, indicará una consulta con un patólogo, quien será el encargado de tomar una muestra tisular y mandarla a analizar para determinar si existe presencia de células tumorales, y según sean benigna o malignas proceder según el resultado que arrojen las pruebas, a extirparlos quirúrgicamente o no.



Cabe aclarar que existen factores que aumentan la posibilidad de melanoma, o tumor maligno de piel; entre estos podemos mencionar:

  1. Lunar peligrosoQuemaduras graves de sol.
  2. Que su tamaño sean más de 6 milímetros.
  3. Exponerse a camas o lámparas solares frecuentemente.

Por supuesto que también debe existir ciertas predisposiciónes genética que se expresan por algún motivo del fenotipo predeterminado. Por tal motivo cuidemos nuestra pie, utilizando bloqueadores solares con factor de protección mayor a 35-40. Incluso hay cremas y cosméticos con protección solar incluida en la fórmula. No exponerse a las radiaciones en horarios de 13 a 16 horas ya que hay mayor incidencia de rayos ultra violetas (UV).

Ahora ya lo saben ante la presencia de un lunar sospechoso acudir a su médico para actuar precozmente y evitar así cuadros de mayor gravedad. Y no olvidar de cuidar siempre nuestra dermis y comer saludablemente para fortalecer nuestro sistema inmune y mejorar la estructura de la piel.




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