¿Cómo aliviar rápidamente la conjuntivitis? Métodos efectivos

Cómo aliviar rápidamente la conjuntivitis

Saber cómo aliviar rápidamente la conjuntivitis es de extrema ayuda, desde el mismísimo instante que nuestros ojos han sido invadidos por esta inesperada inflamación que asegura quitarnos la tranquilidad por unos cuantos días.

Esta patología no suele ser grave, pero al momento de atravesarla resulta francamente insoportable, y por eso podemos recurrir a algunos truquitos para cursarla de una manera más aliviada.

Para aliviar los síntomas de la conjuntivitis, podemos:

  1. Utilizar compresas de té verde o té de manzanilla; ambos se recomiendan por sus propiedades descongestivas y antiinflamatorias que mejoran lentamente los signos, sobre todo de la fase aguda.
  2. Algunas personas les resulta mejor colocar frío y a otros calor; sin embargo, son los líquidos a bajas temperaturas los que deshinchan la inflamación y «anestesian» el dolor.
  3. Emplear soluciones oftalmológicas; éstas dependerán del tipo de conjuntivitis de la cual se trate, virales, bacteriales, alérgicas, papilares, etc. Las del tipo viral suelen ser las más frecuentes, y son en su mayoría producida por adenovirus.
  4. Antiinflamatorios: para hacer frente al cuadro de base.
  5. Antibióticos: solo en el caso de que se curse con infección.
  6. Es necesario lavarse las manos antes de tocar la zona, para evitar empeorar el cuadro.

Recuerden, estamos hablando de tips para aliviar los síntomas, y no de tratamientos para curarla. Suele ser contagiosa en extremo, y por eso es de vital importancia no compartir elementos de higiene con el resto de la familia; las mujeres no deben usar maquillaje, ni siquiera para esconder los síntomas, ni tampoco utilizar los lentes de contacto. En caso de tratase de niños, no deben asistir al colegio para no contagiar a sus compañeritos.

La conjuntivitis es una inflamación a nivel de la membrana anterior a la esfera ocular que se manifiesta por un severo enrojecimiento, lagrimeo constante, presencia de lagañas e impurezas viscosas, y, por si fuera poco, la visión se torna borrosa, como si tuviéramos arena en los ojos. El signo más difícil de tolerar es, sin lugar a dudas, la picazón y, luego el ardor, si lo tuviera. En algunos casos también cursa con un dolor difuso, aunque invasivo.

 

 Consulte con su oftalmólogo ante los primeros síntomas, ya que un diagnóstico precoz evitará progresar a estadios más avanzados, con lo cual resultará más pronta y efectiva la recuperación.

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