Te lo dijo tu abuela, tu tía, tu mamá, tu papá, tu hermano o hermana mayor, tu prima, un vecino… «Si comes chocolate, te aparecerán espinillas (granitos de acné)». Y por eso te has privado de unos fantásticos postres, tortas, chocolates en barra, huevos de pascua y vaya a saberse cuántos manjares «prohibidos».
Te cuento que tu rostro tiene 2 millones de poros, es decir, agujeros diminutos, cada uno con su glándula sebásea, el organoide que produce grasa para mantener la piel lubricada. La función de esta grasa es proteger la dermis de los agentes externos como el sol, el oxígeno (que envejece) y los gases tóxicos del medio ambiente. Cuando uno de esos agujeritos se obtura (ya sea por falta de higiene constante, o por una producción excesiva de sebo, típica de la adolescencia y de los cambios hormonales), se produce la irritación infecciosa conocida como grano o espinilla.
La verdad es que no hay relación entre el cacao y un exceso de producción de sebo, pero sí hay relación entre un brote de espinillas y el uso de cosméticos, los cambios hormonales del embarazo, el exceso de sudoración o el uso de ciertos medicamentos.
¿Querías comer chocolate? Pues luz verde. Adelante!
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Soy licenciada en nutrición con master en alimentación natural y macrobiótica. Colaboro en diversos medios impresos para educación social alimentaria y prevención de la desnutrición. Además escribo sobre estética y ciertos temas de interés médico asistencial, mi segunda gran pasión! Soy fanática de los delfines y ballenas.