Alimentos para tener la piel sana en invierno

Alimentos para tener la piel sana en invierno

Los alimentos que necesitamos para tener la piel sana en invierno son los mismos que para el resto de las estaciones, con la salvedad que en invierno el cuerpo requiere más calorías, como consecuencia de las bajas temperaturas. Pero si no vivimos en Alaska, las calorías adicionales no serán tan significativas.

Lo bueno para lucir una piel sana es llevar una dieta equilibrada, adecuada a las necesidades de cada persona. Para esto se tendrá que diseñar un plan de alimentación variado.



Alimentos indicados:

  1. Lácteos: que si no se trata de un plan hipocalórico pueden ser enteros, aunque son preferibles los descremados, para no aportar exceso de colesterol.
  2. Huevo: no más de tres unidades semanales por su elevado contenido en colesterol.
  3. Carnes: rojas, blancas. Aumentar el consumo de pescado, sobre todo de mar, como merluza, caballa, salmón, atún, por su aporte de w3 (omega 3), factor de protección cardiovascular.
  4. Vegetales: consumir frutas y verduras por su alto contenido en vitaminas (que muchas de ellas tienen un efecto antioxidante que retarda el envejecimiento), y minerales que además nos protege contra las enfermedades propias del invierno (como gripes o resfríos) ya que refuerzan el sistema inmunológico (de defensa).
  5. Cereales: preferentemente los integrales que tienen mayor contenido de fibras.
  6. Legumbres: lentejas, arvejas, porotos de soja, que tiene un alto contenido en fibra solubles y aportan mucho hierro, necesario para el transporte del oxígeno a las células, lo que retarda el envejecimiento de las mismas.
  7. No abusar del consumo de sal y azúcar, porque no es bueno para nuestro organismo.
  8. Beber abundante agua, para mantener una buena hidratación y evitar que se reseque la piel.

 

 Hay que cuidarse todo el año, que sea un estilo de vida y de esta manera la piel y todo nuestro cuerpo estará y lucirá más saludable.

 

En el invierno, debido a las bajas temperaturas, el cuerpo nos pide alimentos más calóricos y preparaciones más sustanciosas. Por eso se pueden consumir comidas más elaboradas, pero esto no es excusa para vivir comiendo ni aumentar el tamaño de las porciones de una manera exagerada. Aunque haga frío debemos procurar una alimentación balanceada, ya que aunque no se vea en el cuerpo, la salud es lo más importante.






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