Este es un tópico tan sensible como necesario, y mucho debemos informarnos respecto a la obesidad infantil, su prevención y tratamiento, porque lamentablemente se trata de una enfermedad que hoy se encuentra afectando a millones de niños de occidente, y que acarrea consecuencias físicas, emocionales y sociales.
Definición: se entiende por obesidad al incremento del peso corporal a expensas del tejido graso, en el momento en que éste supera un 20% o más el peso indicado para la talla y edad.
Casi el 90% de las causas de obesidad en la niñez se deben al factor ambiental, es decir al modo de vida del infante y su familia, donde en general destacan hábitos alimentarios poco saludables, una ingesta excesiva con predominio de alimentos con alto porcentaje de grasa, incluyendo dulces, golosinas, gaseosas, y, como si esto fuera poco, el sedentarismo como complemento fundamental. Este conjunto de condiciones deriva irremediablemente en sobrepeso al principio, y luego la obesidad.
Prevenir es curar
La prevención de la obesidad infantil es la mejor estrategia para combatirla, y la base de ésta es la educación alimentaria nutricional, que consiste fundamentalmente en:
- Reducir el tamaño de las porciones: mucha veces a los niños les servimos raciones que son apropiadas para un adulto, o, lo que es peor, lo dejamos repetir el menú. Atención: el niño debe comer un solo platillo, y con un tamaño adecuado para su edad.
- No llevar pan a la mesa: las comidas se suelen acompañar con productos panificados, pero sepan que no es conveniente; en caso de consumirlo deben ser una o dos rodajas, pero reservarlas exclusivamente para el desayuno o la merienda; en almuerzo y cena no deben consumir pan.
- Mejor, la fruta…: elegir un postre saludable, que puede ser gelatina o frutas de estación. No llenar a los chicos con postres repletos de azúcar como flanes, tortas, helados o golosinas; las frutas son deliciosas y saludables. Es bueno que aprendan a disfrutarlas desde temprana edad, para así poder incorporarlas durante todo el resto de su vida.
- Limitar el consumo de gaseosas (bebidas carbonatadas o sodas): mejor ofrecerles agua natural, o jugos de frutas.
- No fomentar el sedentarismo: incentivarlos a realizar deporte, caminar más, y no pasar horas interminables frente a la televisión o jugando videojuegos.
Tratamiento de la obesidad en niños
Lo primero que se debe hacer es un diagnóstico del niño para luego realizar un abordaje multidisciplinario: nutricionista, psicólogo, y el acompañamiento familiar. Estas son las tres dimensiones necesarias que deben interactuar para ayudarle a cambiar al niño sus hábitos no saludables, apoyarlo continuamente, y garantizar el tratamiento.
El plan de alimentación estará basado en:
- lácteos descremados
- carnes magras
- consumo de variedad de frutas y verduras
- cereales ricos en fibra (integrales)
- abundante agua
- reducir consumo de azúcar, dulces y sal.
Además, se recomienda realizar un deporte no menos de tres veces por semana. La terapia psicológica servirá de apoyo para animarlo y darle un espacio para conversar.
A medida que vaya progresando en la recuperación del peso, aumentará su autoestima, mejorará su salud, y cambiará su vida personal y social.

Soy licenciada en nutrición con master en alimentación natural y macrobiótica. Colaboro en diversos medios impresos para educación social alimentaria y prevención de la desnutrición. Además escribo sobre estética y ciertos temas de interés médico asistencial, mi segunda gran pasión! Soy fanática de los delfines y ballenas.


